31 Mar
Hay muchas cosas para ver en Rumanía. Lo primero que puedes encontrar es, una increíble variedad de paisajes. Si te gusta la idea puedes visitar algún parque natural rumano. Puedes dirigirte al delta del Danubio o al parque nacional de Retezat en los Cárpatos meridionales. Si disfrutas más de las montañas puedes visitar la reserva de Rodna, donde podrás ver cabras negras y marmotas. Además, si vas al Apuseni tendrás la posibilidad de ver la famosa caverna Pectera Ursului. En Bucegi puedes ver las rocas “Babele”esculpidas por el viento en forma humana. Si lo que te gusta es el mar, puedes visitar la costa del Mar Negro.
Merece la pena visitar Iaci, considerada como la capital histórica y cultural de Rumanía y que se encuentra en Moldavia. Después de verla puedes ir a ver los monasterios medievales en el norte de Moldavia y Bucovina.
Otras zonas interesantes son los alrededores de la ciudad de Bracov. Abandonando la capital, Bucarest, pronto cruzarás los Cárpatos meridionales por el bonito valle de Prahova. En Sinaia puedes ver el castillo Pelec, la residencia de verano de los reyes rumanos. Cruzarás Predeal, ciudad situada en el punto más alto de Rumania y llegar a Bracov y ver la ciudad vieja y la iglesia negra. No muy lejos de allí se encuentra Bran, cuyo castillo, según la leyenda, fue la mítica residencia del conde Drácula.
Según fuentes históricas, el castillo fue construido por los caballeros de la Orden Teutónica a principios del siglo XIII. Desde 1412 el castillo pasó ser de propiedad del abuelo del príncipe Vlad, (príncipe, de Valaquia), Mircea el Viejo, y durante la Edad Media sirvió para defender el camino comercial que comunicaba Valaquia con Transilvania.
Vlad gobernó Valaquia desde 1452 hasta 1462. Se dice que en esos diez años ejecutó a 50.000 personas empalándolas en largas estacas (cruzándolas sobre palos) . Nadie quedó libre de su brutal sadismo: prisioneros capturados en las guerras con los invasores turcos, nobles de su propia corte e incluso sacerdotes y personas importantes. También fue muy conocido por su forma de actuar - sin escrúpulos -, en el terreno diplomático. Eso sí: no existe ningún indicio de que bebiera sangre.
A 150 km de Brasov se halla la ciudad de Sighicoara, cuya zona medieval aún sigue habitada por lugareños. Siguiendo la ruta por el sur de Transilvania podemos pasaros por Sibiu y echar un vistazo al museo de arte Bruckenthal.
La capital del país, Bucarest, es una ciudad muy animada, mezcla de atmósferas europeas y balcánicas. Es una ciudad de contrastes, un show de calles fascinantes. Normalmente los turistas se sienten muy atraídos por la casa del Pueblo, uno de los últimos megalómanos proyectos de Ceauscescu. Pero algo más relacionado con el espíritu nacional es la iglesia Sfantu Gheorghe, construida entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.
Conocida en el periodo de entreguerras como la “pequeña París”poco a poco comenzó a perder belleza y fama. Aún así, el centro Bucarest es comparable a otras capitales europeas, no sólo por su carácter “chic”, sino también por sus precios.
En la región de Bran-Moeciu o en Maramure podrás disfrutar de unos días de turismo rural. Descanso, comida tradicional rumana y bellos paisajes esperan aquí al turista.
